Operativo con más de 100 rescatistas apunta a las quebradas del norte del Ñuñorco en busca de Raúl Moyano
Cerca de 100 efectivos buscan al docente jubilado de 59 años, desaparecido el 12/10 en Tafí del Valle. Tras 17 días sin rastros, el esfuerzo se concentra en quebradas inaccesibles donde lluvia y niebla frenaron las inspecciones.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Cerca de 100 rescatistas integran el operativo para dar con Raúl Moyano, docente jubilado de 59 años que no regresó de una caminata por el cerro Ñuñorco, en Tafí del Valle, el 12 de octubre. Tras 17 días de rastrillajes sin resultados, las autoridades desplazaron el foco hacia las quebradas del sector norte de la montaña, donde el terreno y el clima impidieron cerrar revisiones pendientes.
La Fiscalía de Monteros, a cargo del fiscal Hernán Salas, supervisa la búsqueda. Participan unidades especiales de la Policía de Tucumán, Gendarmería Nacional, Defensa Civil y especialistas en rescate de montaña llegados desde Mendoza. Mariano Domínguez, director general de Fuerzas Especiales de Tucumán, indicó que las lluvias sostenidas, la nubosidad y la baja visibilidad son el principal freno para avanzar sobre los sectores que faltan recorrer; en algunos tramos el campo visual cae a tres o cinco metros, lo que complica los movimientos y eleva el riesgo para quienes intervienen.
Entre las tareas prioritarias figura inspeccionar las quebradas al norte del Ñuñorco, donde harán falta cuerdas y rapel para bajar a zonas inalcanzables a pie. Esas maniobras exigen ventanas de buen tiempo por la pendiente, la irregularidad del suelo y el riesgo de accidentes en el descenso.
Hasta ahora los equipos recorrieron senderos, filos y quebradas a pie y a caballo, con inspecciones de entre cuatro y cinco kilómetros desde accesos como el monumento al Indio y el sector conocido como la zona del aluvión. También revisaron las inmediaciones de la cumbre, pero ningún procedimiento arrojó pertenencias ni otros indicios del paradero del hombre.
Moyano fue visto por última vez el 12 de octubre, cuando partió solo hacia la cima. Según la reconstrucción de los investigadores, habría alcanzado el punto más alto cerca de las 15 y emprendido el descenso hacia las 17.45; desde entonces se cortaron las comunicaciones y no hubo más datos sobre su ubicación. A la causa se sumó la detección de actividad de su celular por una antena en Los Sarmientos unas 48 horas después de la desaparición, lo que llevó a reforzar al inicio los rastrillajes en el sur y sureste del cerro. Al no obtener resultados, el operativo se extendió a otras áreas.
El mal tiempo también restringió el uso de medios aéreos: Domínguez relató que en los primeros 17 días solo hubo dos jornadas y media aptas para helicóptero y drones; el resto del tiempo el trabajo quedó en recorridos terrestres. Para ordenar las tareas se montó un campamento avanzado a unos 3.100 metros sobre el nivel del mar, junto a la cumbre, con el fin de acortar ascensos y descensos, repartir grupos y aprovechar mejor las mejoras breves del clima. Las autoridades aguardaban una posible mejoría meteorológica el viernes y el sábado para ampliar recorridos y reactivar vuelos.
El despliegue reúne efectivos de Fuerzas Especiales, personal de la Unidad Regional Oeste, operadores de drones, enduristas y rescatistas especializados, además de integrantes de la Policía de Mendoza con experiencia en alta montaña y efectivos de Gendarmería Nacional para los tramos más exigentes. La coordinación incluye a Hernán Parajón, presidente de la Fundación Cumbres Andinas y especialista en búsqueda y rescate. Según Domínguez, un grupo de 12 efectivos tucumanos, con apoyo de Defensa Civil, tenía previsto subir al campamento de altura para seguir los procedimientos; equipos de Mendoza y Gendarmería se incorporarían en los días siguientes, con previsión de permanecer hasta el domingo o el lunes.
Los investigadores mantienen abiertas varias hipótesis sobre el descenso: que el docente se haya desorientado por niebla o mal tiempo y buscara refugio en una cueva o resguardo natural; o que haya sufrido una caída, un accidente o una descompensación que le impidiera seguir caminando. Hasta el momento no hay evidencias que confirmen ninguna de esas líneas. Domínguez afirmó que los equipos conservan la expectativa de encontrarlo y que las tareas seguirán mientras queden sectores sin inspeccionar; la continuidad del operativo dependerá también de la Fiscalía de Monteros, que supervisa las actuaciones por la desaparición.
Con los días sin novedades, el esfuerzo sigue en las zonas más inaccesibles del Ñuñorco, donde los rescatistas intentarán aprovechar cualquier mejora del tiempo para completar rastrillajes y hallar pistas sobre el destino de Raúl Moyano.
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