Caputo abrirá la cumbre anual de la UIA y el sector fabril insiste en acelerar el recorte impositivo
El ministro de Economía asistirá el 3 de noviembre al Golden Center de Parque Norte. Tras meses de distancia con los industriales, la 32ª Conferencia prioriza alivio fiscal, acuerdos de largo plazo e inclusión de pymes en grandes inversiones.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La Unión Industrial Argentina (UIA) convoca a su encuentro más relevante del calendario con un eje único: que el Estado avance más rápido en aliviar la carga impositiva sobre la producción. Luis Caputo, ministro de Economía, confirmó que encabezará la apertura de la 32ª Conferencia Industrial, fijada para el 3 de noviembre en el Golden Center de Parque Norte.
La presencia del funcionario llega después de un 2026 marcado por episodios de distanciamiento entre el Gobierno y el sector fabril, en un contexto en el que la actividad industrial registró en agosto una caída interanual del 3%, con reclamos recurrentes por tasas municipales y por el peso de Ingresos Brutos. Organizadores y asistentes buscan en la jornada un gesto de distensión, acuerdos de inversión con horizonte largo y mecanismos para que las pymes entren en proyectos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El cierre quedará a cargo del jefe de Gabinete, Diego Santilli; también habrá paneles con gobernadores y un diagnóstico macroeconómico a cargo del economista Esteban Domecq.
Silvio Zurzolo, tesorero de la UIA y presidente de la conferencia, adelantó que el evento servirá para presentar propuestas orientadas a mejorar la competitividad de las empresas argentinas. Sostuvo que hace falta avanzar con mayor velocidad en la baja de impuestos, aunque admitió que el camino será gradual.
Me gustaría que la rebaja se hiciera de forma más rápida. Claramente no es lo que va a suceder. Lo importante es empezar a hacerlo
afirmó.
Zurzolo advirtió que la presión fiscal —nacional, provincial y municipal— sigue entre los principales frenos a la producción. La entidad dispone de un informe que detalla el peso tributario sobre la actividad y considera urgente implementar medidas que reduzcan costos empresarios. Entre las vías posibles citó la reducción de Ingresos Brutos en la provincia de Buenos Aires y cuestionó la proliferación de nuevas tasas municipales, aclarando al mismo tiempo que no todos los distritos deben evaluarse con el mismo criterio.
Estamos convencidos de que tenemos que aliviar esa mochila argentina que hace que la producción no sea como queremos
señaló.
Más allá del tema impositivo, el titular de la conferencia planteó acuerdos entre empresarios, trabajadores y el Gobierno para definir políticas de Estado que sobrevivan cambios de gestión. El objetivo, dijo, es dar previsibilidad a las inversiones y bajar la incertidumbre al planificar proyectos.
Un segundo bloque del encuentro será la inserción de pequeñas y medianas empresas en las cadenas de valor ligadas a grandes inversiones, incluidas las desarrolladas bajo el RIGI. Para Zurzolo, sumar proveedores nacionales permite expandir la actividad industrial y aprovechar capacidades instaladas.
Deberíamos entender que la pyme argentina tiene que ser parte de esta cadena de valor y que tenemos que darle la oportunidad de participar
sostuvo, y agregó que las firmas locales pueden competir con las de otros países si cuentan con condiciones adecuadas.
La inteligencia artificial y la adopción de nuevas tecnologías en planta también tendrán espacio en la agenda. Zurzolo consideró que esas herramientas pueden sustituir tareas puntuales, pero que su uso no reemplaza la necesidad de personal capacitado: el desafío está en formar recursos humanos para operar, configurar y mantener sistemas y decidir en entornos cada vez más automatizados.
Como ilustración, evocó la película "Charlie y la fábrica de chocolate", donde un empleado pierde el puesto cuando un robot asume una tarea manual y luego la empresa lo vuelve a necesitar para reparar equipos y ajustar la línea. De ahí concluyó que la automatización desplaza funciones pero crea otras demandas laborales, y que el cuello de botella aparece cuando quienes trabajan no tienen la formación para asumirlas. Por ello subrayó el rol de la educación y de la formación situada, adaptada a cada ámbito productivo.
La tecnología puede reemplazar tareas, pero siempre es el ser humano el que tiene las últimas decisiones
afirmó, y consideró decisiva la capacidad de formular las preguntas correctas y capitalizar la experiencia de quienes operan en planta.


