Un Learjet cae en Palm Beach: la NTSB indaga hielo, turbulencia y pérdida de control
Nueve muertos tras estrellarse un jet privado en una ruta del condado de Palm Beach. El aparato descendió unos 8.200 metros en un minuto mientras el piloto pedía auxilio por hielo y exceso de velocidad.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Un Learjet 60 con nueve personas a bordo se estrelló sobre una carretera del condado de Palm Beach, en Florida, tras un descenso vertiginoso registrado en las comunicaciones con el control de tráfico aéreo. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB) abrió una investigación por el siniestro, que dejó a todos los ocupantes muertos y una escena de destrucción sobre una vía transitada.
La aeronave había despegado de Austin, Texas, con destino a las Bahamas. Poco antes de la 1 de la madrugada impactó en Military Trail, entre Cresthaven Boulevard y 10th Avenue North. El choque originó un incendio y un cráter en el asfalto; restos del avión quedaron dispersos en el entorno. No hubo heridos entre quienes circulaban por la zona. Las autoridades aún no identificaron a las víctimas ni fijaron la causa definitiva del accidente.
El gobernador Ron DeSantis calificó el hecho como un “accidente aéreo catastrófico” y comparó el impacto con el de “un misil cayendo al suelo”.
Las transmisiones de radio entre la cabina y el control aéreo concentran gran parte del trabajo de reconstrucción. En un primer contacto el piloto reportó acumulación de hielo con temperatura exterior de -47 °C y turbulencia moderada que sacudía la aeronave. Minutos después la situación empeoró: en audio disponible de las comunicaciones se escuchó un “¡Mayday, mayday!” y el anuncio de un descenso a 3.000 metros por minuto hacia el Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami.
La urgencia escaló cuando el piloto advirtió exceso de velocidad: “¡Estamos en una situación de exceso de velocidad, descendiendo a 6.000 metros por minuto! ¡Vamos a estrellarnos contra el suelo!”. Según datos de ADS-B Exchange, el aparato llegó a caer unos 8.200 metros en un solo minuto antes de perderse el rastreo.
Mary Schiavo, exinspectora general del Departamento de Transporte, sostuvo que no se trató de un descenso controlado y que los ocupantes habrían perdido el mando de la aeronave.
El clima figura entre los factores bajo examen. Al momento del impacto había tormentas dispersas y el jet había atravesado una celda más intensa poco antes de iniciar la caída. Aún no está probado que el tiempo haya sido determinante. La formación de hielo en alas y superficies puede alterar estabilidad, trayectoria y velocidad; en enero de 2024 la NTSB había difundido una alerta de seguridad sobre ese riesgo en vuelo. El organismo señaló que el hielo dificulta mantener nivel y controlar el rumbo, y que los sistemas antihielo a veces no alcanzan en ciertas condiciones. Los peritos deberán establecer si el hielo, las turbulencias u otro elemento desencadenó la pérdida de control.
La NTSB lidera el expediente y tenía prevista una conferencia de prensa el lunes para informar avances. Los equipos reconstruirán la secuencia con radio, registros de vuelo e imágenes de cámaras. Schiavo destacó que el video del impacto ayudará a precisar qué ocurrió, pero advirtió que la caída tan pronunciada pudo arrancar piezas y destruir la caja negra en la explosión. Por ahora no está confirmado si la cabina llevaba grabadora de voz.
De acuerdo con la Administración Federal de Aviación (FAA), el avión estaba registrado a nombre de una sociedad de responsabilidad limitada (LLC) en Delaware y constaba disponible para alquiler.
En tierra, el siniestro dañó Military Trail y obligó a cerrar el acceso a un parque de casas móviles. Unas 600 personas necesitaban refugio, según el comisionado del condado Joel Flores, quien fue el primer funcionario local en llegar. Los residentes fueron llevados a dos albergues mientras se trabajaba en la escena.
Andrew Mannino, vecino del lugar, relató que escuchó y sintió el estruendo. “La luz se cortó inmediatamente y sigue sin haber”, dijo, y agregó que percibió humo y vio una gran nube negra.
Para la NTSB, el hecho fue el segundo accidente aéreo más mortífero en Estados Unidos en lo que va del año; para la Flight Safety Foundation, el peor registrado con un Learjet 60. La investigación deberá explicar el tramo final del vuelo: de reportes meteorológicos adversos a una caída que se cobró las nueve vidas a bordo.


