Karl Bushby cierra en Hull su vuelta al mundo a pie tras 28 años y 80.477 kilómetros
El ex paracaidista británico completó la odisea que inició en Chile en 1998. En la alcaldía de Hull, ante centenares de personas, celebró el regreso con un «He vuelto» que sintetizó casi tres décadas de marcha.
· 5 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Centenares de aplausos en la alcaldía de Hull acompañaron el regreso de Karl Bushby. «He vuelto», dijo el exsoldado paracaidista británico —hijo de un comando de las fuerzas especiales— al terminar 28 años y 80.477 kilómetros dando la vuelta al planeta a pie, a veces nadando, con The Beast, un carro que él mismo construyó para cargar sus pertenencias y su historia.
Vestido con shorts burdeos y el cabello rubio salpicado de canas, llegó a pie tras una última noche en carpa a la ciudad donde nació. La acogida fue la de un héroe local.
En 1998, con 28 años y 500 libras en el bolsillo, había prometido volver caminando desde el extremo sur de Chile. Los primeros pasos fueron en Punta Arenas; en 1999 continuó por Argentina. Este lunes cumplió la meta.
Hull celebró como una gran ceremonia. La alcaldesa, con capa roja y cuello de visón, lo recibió con discurso y audiencia; una delegación de su regimiento, los Paras, lo saludó con banderas, y decenas de personas —policías, vecinos, familias— pidieron abrazos y autógrafos. Para muchos evoca a exploradores británicos de leyendas modernas; para Bushby, la travesía incluyó cruzar a pie el Tapón del Darién y nadar el estrecho de Bering entre Alaska y Rusia en aguas heladas. A Inglaterra regresó tras cruzar a nado el canal de la Mancha a principios de octubre.
Ahora empieza otra etapa: vivir en el subsuelo de la casa de su madre, tras un té compartido, reencontrarse con un hijo de 36 años al que no vio crecer y con una nieta de 12 que aún no conoce —ambos nacieron en Irlanda del Norte, donde él sirvió como Para— y buscar empleo y rumbo.
En la plaza de la Reina Victoria (Queen Victoria’s Square), la alcaldesa Maria Coward lo esperaba frente a un cartel que decía «Welcome Karl». Bushby, tímido ante tanto cariño, escuchó: «A lo largo de todo el planeta, nunca olvidaste tu destino: Hull». Ante la multitud que lo vitoreaba, Coward agregó: «Estoy orgullosa de ti; todos están orgullosos de ti». Y recordó: «Durante 28 años —es decir, 10.229 días—, Hull ha esperado tu regreso. Hoy, nuestra ciudad te recibe con calidez, admiración y el orgullo que mereces». Destacó su «valentía, perseverancia y espíritu extraordinario» y que «Tu travesía refleja resistencia y determinación».
Karl Turner, diputado por Hull East, leyó un mensaje del primer ministro que calificó de «extraordinario» su logro y elogió su «espíritu inquebrantable». El texto de Andy Burnham señalaba: «Cuando partiste de Hull, pocos habrían podido imaginar la magnitud del desafío que asumías ni la enorme determinación necesaria para llevarlo a término». «Dar la vuelta al mundo, partiendo desde Chile y regresando, es un logro de proporciones verdaderamente notables. Habla de valentía, resiliencia, perseverancia y un espíritu inquebrantable», añadió.
Cuando le tocó hablar, Bushby respondió:
Nunca ha habido una bienvenida a casa como esta, estoy seguro... Ha sido una semana de ’últimas veces’: la última noche en una tienda de campaña, el último día en el camino... y ahora, los últimos pasos hacia la casa de mi madre.
Agradeció a quienes lo ayudaron en la ruta, «desde sus sponsors a los amigos del camino». «Dicen que hace falta todo un pueblo. En mi caso, hizo falta el mundo entero para traerme de vuelta a casa... Nos enfrentamos a gobiernos... Hicieron falta dos récords mundiales solo para poder regresar aquí. Fue un esfuerzo a escala mundial», afirmó, y bromeó con los 10.229 días de espera de Hull. Previó reencontrarse con su hijo Adam, su padre y sus hermanos, y caminó los últimos 4,8 kilómetros hasta la vivienda materna en un tramo cargado de emoción.
En el camino final comentó: «Es increíble. No, es verdaderamente asombroso. O sea, mira a tu alrededor ahora mismo. Es una locura. Jamás habría podido imaginar algo así». Le resultó «impresionante» la multitud. «Ha sido maravilloso volver al Reino Unido y, para colmo, esto ha sido sencillamente fenomenal». Insistió en «la bondad de las personas... La amabilidad de los desconocidos. Es el mundo lo que me ha llevado hasta donde estoy hoy».
La odisea comenzó tras el fracaso de su matrimonio y la partida de su esposa —con el hijo en común— hacia Irlanda del Norte. Casi tres décadas después, la marcha se detuvo varias veces: Moscú le negó visado un año; hubo más trabas migratorias, la crisis de 2008 y la pandemia de COVID-19. Esos parones consumieron 14 de los 28 años; entonces pausó —a veces viviendo en México— y retomaba exactamente donde había quedado. En total atravesó 29 países. A principios de octubre desembarcó en el Reino Unido tras nadar desde el norte de Francia; en una playa cerca de Dover, un grupo reducido de amigos y familiares, entre ellos su padre, lo recibió.
«Es bueno volver a sentir el suelo británico bajo mis pies después de todos estos años», dijo en un comunicado.
No ha sido fácil, pero de eso se trataba precisamente: de demostrar que podía hacer más de lo que me creía capaz. Todos podemos lograr mucho más de lo que imaginamos.
El director alemán Werner Herzog y un equipo de rodaje lo acompañaron en el regreso; prepara el documental Walk of Life. La productora lo apoyó dieciséis años con ayuda financiera y logística. El mes pasado, desde el norte de Francia, reconoció cierta inquietud por retomar la vida cotidiana: «Tendré que intentar reintegrarme en el mundo de los adultos».


