Comicios de medio término en EE.UU.: Trump apuesta por el Senado ante un escenario adverso
El martes se juega el control del Congreso en pleno segundo mandato de Trump. Los republicanos defienden mayoría en ambas cámaras, pero los sondeos apuntan a un avance demócrata y el malestar por economía e Irán pesa sobre el oficialismo.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Este martes, Donald Trump define buena parte del rumbo de los dos años finales de su segundo mandato en las elecciones de medio término de Estados Unidos. El Partido Republicano llega con mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado, aunque las encuestas proyectan un impulso demócrata capaz de alterar el equilibrio de poder en Washington.
La prioridad en la Casa Blanca es retener el Senado, incluso si la Cámara baja cambia de manos. Perder las dos cámaras encarecería la aprobación de leyes y multiplicaría la presión política sobre el Ejecutivo.
Los comicios legislativos suelen castigar a los presidentes en ejercicio. The American Presidency Project, de la Universidad de California, calcula que, en las últimas veinte elecciones de medio término desde 1946, los oficialismos cedieron un promedio de 26 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado. Trump ya conoció esa dinámica entre 2017 y 2021; ahora, de nuevo, las proyecciones dibujan un panorama difícil para los republicanos.
El 3 de noviembre, los votantes eligen los 435 diputados federales y 35 senadores. Hoy, los republicanos tienen 219 bancas en la Cámara frente a 214 demócratas; en el Senado, 53 contra 47. También se renovarán 36 gobernaciones —entre ellas California, Florida, Texas, Nueva York, Georgia, Michigan, Pensilvania y Ohio— y se votarán 145 referendos sobre aborto, impuestos y otros temas. En California, una iniciativa propone un gravamen del 5% sobre el patrimonio total de quienes superen los US$1000 millones.
El resultado fijará cuánto margen de maniobra tendrá Trump hasta 2028. Tras gobernar con mayoría republicana en el Capitolio, enfrenta la opción de quedar sin control legislativo. Si los demócratas se imponen en ambas cámaras, podrían frenar la agenda presidencial, profundizar investigaciones en el Congreso y abrir camino a un eventual juicio político. Ante ese escenario, el presidente advirtió que podría apoyarse de forma sistemática en el veto.
“Supongo que me convertiré en el ‘señor Veto’. No sería la primera vez. Tienes un presidente que no cuenta con la Cámara de Representantes o el Senado, ellos envían propuestas, las vetas y, finalmente, después de un mes o dos de vetarlo todo, se acercan y cierras un acuerdo”, dijo en declaraciones recientes.
Sostener el Senado resulta clave para confirmar jueces, secretarios de gabinete y embajadores: en un empate, el vicepresidente J. D. Vance desempataría. Sin mayoría en el Capitolio, Trump tendría más motivos para recurrir a decretos y orientar parte de su gestión hacia la política exterior.
El desgaste de imagen también pesa. Un sondeo reciente de Gallup indica que seis de cada diez estadounidenses están insatisfechos con su administración; entre los motivos destacan la economía y las secuelas de la guerra en Irán, iniciada en febrero de 2026. El conflicto, pensado al principio para cuatro semanas, cumple ocho meses sin cierre definitivo, aunque en las últimas semanas no hubo ataques mutuos.
El alza del combustible fue uno de los efectos más visibles. La Asociación Automovilística Estadounidense señala que el galón de nafta —unos 3,7 litros— pasó de US$2,98 antes del conflicto a un promedio de US$4,27; solo en septiembre subió un 9,1% en el mes. El encarecimiento llegó a insumos industriales y agrícolas y generó críticas incluso dentro del Partido Republicano. La inflación anual de septiembre, según cifras oficiales citadas en el informe, alcanzó el 3,7%.
La atención electoral se concentra en los estados bisagra, donde demócratas y republicanos compiten al límite. Las contiendas más disputadas por el Senado se dan en Carolina del Norte, Iowa, Maine, Michigan y Ohio, aunque podrían surgir sorpresas en bastiones rojos como Kansas o Texas. En Texas, uno de los emblemas del conservadurismo, los sondeos citados otorgan a los demócratas una leve ventaja; un vuelco en alguno de esos territorios podría decidir qué fuerza controla la cámara alta.
Las proyecciones favorecen al Partido Demócrata, con una carrera más apretada por el Senado que por la Cámara. Decision Desk HQ estima un 79% de probabilidades de victoria demócrata en la Cámara de Representantes y un 56% de recuperar el Senado. Diez encuestas agregadas muestran una ventaja demócrata promedio de entre cuatro y doce puntos. Ipsos, en un trabajo para Reuters, registra 53% de respaldo demócrata frente al 44% republicano; otra medición de YouGov arroja 52% para los demócratas y 41% para los republicanos.
Lo que ocurra el martes dirá si Trump conserva base legislativa para impulsar su agenda o si cerrará la presidencia con un Congreso en manos total o parcialmente de la oposición.


