Flávio Bolsonaro abandona Brasil vía Misiones: controles fallidos y salida en avión privado
Una cronista de la provincia reconstruyó el viaje del hijo del expresidente brasileño hacia Miami desde Puerto Iguazú; señaló huecos en la aduana de Foz y afirmó que no hay evidencia de Santiago Caputo en el lugar.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La postergación de un jet privado en Puerto Iguazú dejó al descubierto el recorrido que habría seguido Flávio Bolsonaro para abandonar Brasil con destino a Estados Unidos, pese a una restricción judicial que le impedía salir de su país. Norma Devechi, periodista misionera, indicó que el traslado debía concretarse en la madrugada del martes; al no presentarse los pasajeros, el operador reprogramó la salida y circularon interpretaciones dispares sobre lo ocurrido.
"Yo no sé si llamarlo operativo", comentó Devechi. La compañía aérea había completado los trámites para volar a Miami, pero quienes debían embarcar no llegaron en el horario acordado. Más tarde, la partida se demoró otra vez por los cuellos de botella en el centro fronterizo argentino. En esas horas corrió el rumor de una retención de la aeronave, versión que la profesional descartó rotundamente: "El avión nunca estuvo retenido". Según su relato, la nave aguardó indicaciones para volver a presentar el plan de vuelo. Una operadora turística brasileña contratada por la familia Bolsonaro trasladó finalmente a los viajeros hasta el aeropuerto argentino y el vuelo privado despegó esa noche.
Para Devechi, el eje del episodio fue el cruce terrestre. En la Triple Frontera, el vaivén entre Puerto Iguazú, Foz do Iguaçu y Ciudad del Este es cotidiano, aunque los controles no siempre registran al instante cada entrada o salida. "Lo que falló acá es que no había control policial en la aduana brasileña", afirmó. En su lectura, Bolsonaro habría salido de Brasil por tierra y entrado a la Argentina sin una orden de detención que bloqueara el ingreso; desde territorio nacional pudo trasladarse al aeropuerto de Puerto Iguazú y subir al avión. Una salida aérea directa desde Brasil habría exigido declarar formalmente el viaje; el paso por tierra, con la modalidad de control que describió, habría eludido ese registro al momento de partir. También precisó que la Justicia brasileña le prohibía abandonar el país, pero que, según la información que manejaba, no existía pedido de captura que obligara a retenerlo en la Argentina: una restricción de salida en Brasil no equivale, por sí sola, a una orden de detención en suelo argentino.
El hecho reactivó el debate sobre la eficacia de los controles —y desató una investigación judicial en el país—, aunque Devechi sostuvo que en Puerto Iguazú la noticia no tuvo al principio el eco que alcanzó en otras regiones. "Nosotros estamos acostumbrados a este movimiento de gente que entra y sale", dijo, aunque reconoció que el caso volvió a encender el malestar vecinal por demoras y trabas en el paso fronterizo. Llevan más de 25 años los reclamos por modernizar el sistema; cuestionó que la atención política se concentre en la denuncia vinculada al traslado del dirigente brasileño mientras siguen sin resolver demandas de habitantes, trabajadores y turistas. La discusión, en su opinión, trasciende a Bolsonaro e involucra la coordinación entre organismos de ambos países en uno de los cruces más transitados de la región.
En torno al viaje surgió además la duda sobre Santiago Caputo. Devechi fue tajante: "No hay registro de Santiago Caputo en la zona, no hay fotos, no hay video, no hay confirmación". Consultó fuentes que consideraba confiables y ninguna avaló haberlo visto durante la operación. Mencionó relatos sobre un supuesto traslado desde Iguazú hacia Posadas para embarcar en otra aeronave, pero aclaró que no halló elementos verificables que respalden esa hipótesis y evitó atribuirle participación en la salida de Bolsonaro.


