Brasil convoca a la encargada argentina en Brasilia por la fuga de Flávio Bolsonaro
Itamaraty citó a Emilia Cortés para pedir datos sobre el operativo que llevó al excandidato brasileño a embarcar en Puerto Iguazú rumbo a Estados Unidos y sobre un eventual rol de funcionarios de Milei, en un encuentro reservado.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La administración de Luiz Inácio Lula da Silva llamó a comparecer a Emilia Cortés, encargada de negocios de la Embajada argentina en Brasilia, a fin de obtener precisiones sobre la eventual participación de integrantes del gobierno de Javier Milei en la salida del país de Flávio Bolsonaro con destino a Estados Unidos. El excandidato presidencial brasileño había atravesado territorio argentino y subió a un avión privado en Puerto Iguazú.
El encuentro tuvo lugar el jueves por la tarde en la sede de Itamaraty, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, y lo encabezó João Marcelo Galvão de Queiroz, titular del Departamento del Mercosur de la Cancillería. La reunión duró apenas unos minutos. Desde Brasilia pidieron detalles del operativo que facilitó la partida de Bolsonaro y sobre si hubo intervención de la Casa Rosada en la organización del traslado.
La medida llegó tras circular informaciones que vincularían al asesor presidencial Santiago Caputo con la logística del viaje: habría estado en la zona de la Triple Frontera, entre Puerto Iguazú y Foz de Iguazú, mientras se desarrollaba el movimiento. Esa participación aún no fue acreditada en sede judicial.
Aun con el reclamo, Brasilia eligió un tono discreto. Cortés no fue recibida por las autoridades máximas de Itamaraty y no hubo anuncios públicos ni comunicado oficial. La estrategia apunta a que Lula no escale el conflicto diplomático en un momento de máxima tensión bilateral; por ahora no se anunciaron sanciones ni otras medidas contra la Argentina.
Flávio Bolsonaro había perdido el balotaje presidencial del domingo ante Lula da Silva y poco después abandonó Brasil pese a que el juez Alexandre de Moraes, del Supremo Tribunal Federal, le ordenó entregar sus pasaportes y le prohibió salir del país, dentro de una causa por presunto lavado de dinero. Según la Dirección Nacional de Migraciones, ingresó a la Argentina el martes 27 de octubre a las 22.50 por el puente internacional Tancredo Neves, junto a su esposa y sus dos hijas.
La familia siguió hacia el aeroparque de Puerto Iguazú y embarcó en una aeronave privada de Baires Fly. El avión despegó en la madrugada del miércoles con destino declarado a Guayaquil, Ecuador, y después prosigió hacia Miami. Desde Buenos Aires sostienen que el dirigente entró y salió con documentación válida y sin impedimentos migratorios registrados, y que no había orden de captura internacional ni alerta de Interpol que obligara a detenerlo.
Las circunstancias del traslado están siendo indagadas. En Comodoro Py, la jueza federal María Eugenia Capuchetti dispuso medidas preliminares a pedido de la fiscal Paloma Ochoa para establecer si hubo irregularidades o responsabilidad de funcionarios argentinos. Entre otras diligencias, la magistrada requirió informes a Cancillería y Migraciones sobre advertencias recibidas respecto de las restricciones judiciales que pesaban sobre Bolsonaro y los controles aplicados durante su estadía.
El caso ganó visibilidad cuando el excandidato difundió desde Estados Unidos una carta en la que agradeció públicamente a Milei y al presidente Donald Trump por su arribo a territorio estadounidense. El episodio de la fuga profundizó la fricción entre Milei y Lula y se suma a un vínculo bilateral deteriorado desde agosto, cuando ambos países bajaron la representación al nivel de encargados de negocios y dejaron de tener embajadores en el país vecino. Durante la campaña presidencial brasileña, Milei respaldó a Bolsonaro; tras la reelección de Lula, la Casa Rosada no felicitó formalmente al mandatario.
La citación a Cortés trascendió mientras el canciller argentino Pablo Quirno y su homólogo Mauro Vieira participan en Atlanta, Estados Unidos, de la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20, iniciada este viernes y prevista hasta el sábado. Los dos están en la misma cumbre en medio del conflicto por la fuga, aunque hasta el momento no se confirmó un encuentro bilateral dedicado al tema. Pese a las diferencias políticas, ambos ejecutivos procuran sostener los lazos económicos y comerciales, en especial dentro del Mercosur, mientras avanzan las investigaciones sobre el traslado de Bolsonaro hacia Estados Unidos.
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