CONICET separa a Lorena Diblasi tras un sumario vinculado a sus estudios sobre vacunas anticovid
La biotecnóloga tucumana fue cesantada del organismo y atribuye la medida a sus investigaciones sobre inmunizaciones contra el coronavirus; anunció un proyecto para armar una nueva entidad científica en el país.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) cesantió a la biotecnóloga tucumana Lorena Diblasi, quien vinculó esa decisión con sus líneas de trabajo sobre las vacunas contra el COVID-19. La investigadora cuestionó el trámite administrativo que culminó en su salida y adelantó que impulsa la creación de una nueva institución científica en Argentina.
Formada en la Universidad Nacional de Tucumán, Diblasi condujo un estudio que sostuvo haber identificado 55 elementos químicos no declarados en vacunas contra el coronavirus de distintos laboratorios. Esas conclusiones no equivalen a evidencia científica validada de que las inmunizaciones contengan componentes peligrosos no informados, y las afirmaciones sobre supuestos riesgos deben distinguirse de los resultados establecidos por investigaciones rigurosas.
La científica afirmó que su desvinculación respondió a un intento de silenciar sus cuestionamientos sobre las vacunas utilizadas durante la pandemia. “Fue una cesantía y expulsión. El sumario no tiene tipo legal ni razón de ser; claramente se quiere tapar todo este tema de las vacunas COVID-19”, dijo.
La medida contra Diblasi y su colega Marcela Sangorrín se dispuso el 9 de octubre, tras un sumario administrativo originado en una presentación de los químicos Roberto Echenique y Alejandro Leciñana, de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, elevada al CONICET por el decano Guillermo Durán.
Ambas investigadoras objetaron el procedimiento y señalaron que el informe utilizado para criticar su trabajo cuestionó la metodología del estudio sin realizar nuevos análisis químicos de laboratorio. Diblasi también denunció que su caso forma parte de un escenario más amplio de presiones contra profesionales que investigan las vacunas. “No somos los únicos que levantamos la voz; responde a una idea mayor, orquestada, que incluye la censura, el hostigamiento a médicos y la negativa a realizar análisis toxicológicos”, sostuvo.
Esas acusaciones corresponden a declaraciones de la investigadora. La información disponible no incluye una respuesta oficial del CONICET que permita establecer los fundamentos completos de la sanción.
Diblasi encabezó una investigación internacional publicada en la revista International Journal of Vaccine Theory, Practice, and Research, en la que sus autores afirmaron haber detectado 55 elementos químicos no declarados en muestras de vacunas de AstraZeneca, CanSino, Moderna, Pfizer, Sinopharm y Sputnik V. El trabajo mencionó la presunta presencia de metales como cromo, arsénico y níquel, además de elementos utilizados en determinadas aplicaciones tecnológicas y científicas, y planteó interrogantes sobre las nanopartículas lipídicas utilizadas en algunas vacunas de ARN mensajero.
La detección de un elemento químico, por sí sola, no demuestra toxicidad ni permite concluir que una vacuna sea insegura. Para evaluar un eventual riesgo es necesario considerar la concentración, la forma química, la exposición y la validez de los métodos analíticos empleados. Las conclusiones atribuidas al estudio no deben confundirse con un consenso científico sobre la composición o seguridad de las vacunas contra el COVID-19.
En noviembre de 2025, la diputada Marilú Quiroz, del PRO, organizó una jornada denominada “¿Qué contienen las vacunas?”, en la que participó Diblasi. Durante esa actividad, la investigadora presentó a José Daniel Fabián, una persona sobre la que se afirmó que determinados objetos metálicos se adherían a su cuerpo. Ese tipo de demostraciones no constituye evidencia científica de que las vacunas generen magnetismo en el organismo ni permite establecer la presencia de componentes metálicos por efecto de la vacunación.
Tras su salida del CONICET, Diblasi adelantó que trabaja en un proyecto para crear una nueva institución científica que reúna a profesionales de diferentes disciplinas y provincias. Según explicó, la iniciativa buscará desarrollar una red federal de investigadores y dar visibilidad a trabajos que, a su entender, no reciben suficiente difusión en los medios de comunicación. “No quiero seguir trabajando en un lugar con esta falta de ética. Ya estamos gestando lo nuevo en cuanto a ciencia y técnica en la Argentina”, expresó. Por el momento, la información difundida no precisa el nombre de la futura institución, su estructura ni la fecha prevista para su puesta en funcionamiento.
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