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La banca tradicional observa de cerca el avance de Mercado Pago hacia la licencia y la disputa por las cuentas sueldo

La fintech de Mercado Libre ya superó la revisión técnica ante el BCRA y apunta a operar como banco. Su escala, datos del ecosistema y red comercial encendieron las alarmas entre los bancos por las cuentas sueldo y los depósitos.

· 8 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La banca tradicional observa de cerca el avance de Mercado Pago hacia la licencia y la disputa por las cuentas sueldo
Mercado Pago, a un paso de ser banco.

En la Argentina, Mercado Pago —billetera y plataforma financiera del ecosistema de Mercado Libre— está a un paso de convertirse en banco. Llega a esa etapa con tres activos que podrían reordenar la competencia local: más de 25 millones de usuarios, información sobre hábitos de consumo y actividad comercial de personas y negocios, y una red de comercios usable para depositar y retirar efectivo.

La empresa fundada por Marcos Galperin ya superó la instancia técnica de la solicitud de licencia ante el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director de la autoridad monetaria, confirmó el avance durante el Argentina Fintech Forum 2026.

En lo que depende de la Superintendencia, ya tiene allanada la parte técnica. La licencia de Mercado Banco, entiendo que así se llamará, seguirá su curso

señaló el funcionario.

La autorización definitiva dependerá del Directorio del BCRA y podría concretarse antes de fin de año. Con la licencia, Mercado Pago podría ampliar sus actividades bajo el régimen de entidades financieras y competir de forma más directa con la banca tradicional.

El desafío va más allá de cuentas, tarjetas o préstamos: la compañía puede apoyarse en un ecosistema que combina pagos digitales, comercio electrónico, financiamiento y presencia en miles de negocios. Esa integración facilita captar clientes, evaluar riesgos y resolver operaciones cotidianas.

La escala es la primera ventaja. Según estimaciones de mercado, Mercado Pago supera los 25 millones de usuarios en el país. Si una porción relevante migra de billetera virtual a cuentas bancarias, podría superar a entidades tradicionales en cantidad de cajas de ahorro y cuentas corrientes.

Como referencia, el informe de entidades financieras del BCRA consignaba 21,8 millones de cuentas para el Banco Nación, 13,4 millones para el Banco Provincia, 11,2 millones para Galicia y 9,7 millones para Macro. Esas cifras son de cuentas y no necesariamente de clientes únicos, por lo que la comparación con los usuarios de Mercado Pago debe leerse con esa salvedad.

El punto más sensible para la banca podría ser las cuentas sueldo. Hoy los usuarios transfieren, pagan servicios, compran y usan instrumentos financieros desde la plataforma, pero las billeteras virtuales no pueden acreditar salarios bajo el régimen bancario.

Con licencia, Mercado Pago podría ofrecer cuentas con Clave Bancaria Uniforme (CBU) y disputar el flujo mensual de millones de trabajadores. En lugar de esperar que alguien cobre en un banco y mueva el dinero a la billetera, la compañía podría captarlo desde el primer momento y, en la misma aplicación, ofrecer pagar, ahorrar, invertir o pedir un préstamo.

Diego Kupferberg, experto en negocios digitales, anticipó que lo probable sería que Mercado Pago ofrezca cajas de ahorro bancarias y que los usuarios migren aceptando nuevas condiciones, con posibilidad de conservar el alias para mantener una experiencia familiar. La migración concreta dependerá del mecanismo que defina la compañía: la licencia no convierte automáticamente todas las cuentas con Clave Virtual Uniforme (CVU) en cuentas bancarias.

Captar cuentas sueldo también abriría acceso a una fuente clave de fondeo: los depósitos de clientes. Hasta ahora el crédito se desarrolla dentro de los límites regulatorios actuales; como banco podría captar depósitos y usarlos para préstamos, bajo capital, liquidez y gestión de riesgos que exige el BCRA. Eso ampliaría la capacidad de financiar a consumidores, monotributistas, independientes, pymes y comercios, y habilitaría productos como adelantos de sueldo, tarjetas de débito bancarias y otras líneas, según estrategia y autorizaciones.

La segunda fortaleza son los datos. Mercado Pago no solo ve movimientos en su plataforma: comparte ecosistema con Mercado Libre, donde millones compran y venden y miles de comercios operan. Esa información ayuda a estimar capacidad de pago incluso sin historial bancario tradicional —regularidad de ventas, evolución de facturación y movimientos del negocio—, dentro de marcos legales y de privacidad.

Para un banco, evaluar un préstamo implica ingresos, deudas, comportamiento de pago e indicadores de riesgo. Mercado Pago puede sumar actividad comercial registrada en sus plataformas. En un vendedor, la regularidad de ventas y la facturación; en un consumidor, historial de pagos y conducta financiera. Inteligencia artificial y modelos analíticos pueden procesar esa información y afinar evaluaciones.

Christian Balatti, consultor fintech y fundador de EsXAI, subrayó esa ventaja: la compañía conoce el flujo real de ventas de millones de comercios y podría usarlo para créditos a monotributistas, personas no bancarizadas y pymes que a los bancos les cuesta analizar. Un comercio con ingresos variables pero ventas digitales consistentes tendría más herramientas para demostrar solvencia, sin que ello garantice préstamos: la aprobación seguirá evaluaciones de riesgo y condiciones de la entidad.

Con licencia bancaria, los depósitos captados podrían financiar parte de la cartera crediticia en lugar de depender solo de recursos propios y otros fondeos, lo que podría bajar costos y mejorar competitividad en tasas, plazos y montos, aunque también pesarán el costo del dinero, la morosidad, requisitos regulatorios y la estrategia comercial. La mezcla de datos, tecnología y fondeo importa especialmente a pymes que necesitan capital de trabajo.

La tercera ventaja es menos visible pero puede ser decisiva: una amplia red de comercios con terminales Point y otras herramientas de cobro. Esa presencia física podría servir para acercar depósitos y extracciones en efectivo sin replicar sucursales bancarias. Los bancos tradicionales cuentan con sucursales, cajeros y acuerdos de redes; los neobancos suelen apoyarse en terceros. Mercado Pago parte de negocios que cobran a diario con sus dispositivos y mantienen vínculo operativo con comerciantes de distintos tamaños.

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Según Kupferberg, esa red podría funcionar como punto de extracción y depósito de efectivo, ampliando presencia física sin el modelo clásico de sucursales. Desplegarlo a escala exigiría procedimientos, controles, conciliación y acuerdos sobre efectivo; no implica que todo local con Point ofrezca automáticamente depósitos y retiros bancarios. Si logra escalar el servicio, competiría también en operaciones cotidianas que hoy resuelven redes como Pago Fácil y Rapipago, sumando infraestructura comercial a capacidad tecnológica y datos transaccionales.

El modelo digital puede reducir inversiones inmobiliarias en sucursales: la expansión bancaria podría apoyarse en tecnología y acuerdos operativos. Operar como banco no es gratis: habrá cumplimiento regulatorio, seguridad, continuidad y controles sobre depósitos y nuevos productos. La ventaja es no construir desde cero relación con millones de usuarios ni red comercial.

La compañía también podría integrar para empresas cobros, pagos a proveedores, financiamiento y, eventualmente, salarios en una sola plataforma, simplificando la administración de pymes que ya venden con Mercado Pago.

La licencia pondrá a Mercado Pago en otra posición frente al sistema: mismas reglas que entidades financieras, pero con escala, datos y red para disputar negocios históricamente concentrados en bancos.

Mientras en todo el mundo se habla de consolidación en los sistemas financieros, en la Argentina aparecen nuevos jugadores, es un sector muy dinámico

sostuvo Curutchet en el Argentina Fintech Forum 2026.

La competencia por cuentas sueldo, depósitos, tarjetas y créditos podría intensificarse e impulsar respuestas de la banca tradicional —mejores apps, promociones y condiciones para retener clientes—. Mercado Pago no parte de cero en usuarios: ya tiene millones que usan servicios financieros y comerciales a diario. El reto será convertir escala en operación bancaria rentable, cumplir regulación y demostrar gestión segura de depósitos y créditos.

Si el Directorio del BCRA aprueba, la fintech de Galperin combinaría tres activos difíciles de replicar juntos: base masiva de usuarios, información sobre movimiento económico de consumidores y comercios, y puntos físicos para acceder al efectivo. La licencia es el paso regulatorio; la disputa real será convertir esas ventajas en más cuentas, préstamos y una relación más completa con el dinero de los clientes.

Para quienes usan la plataforma, una licencia permitiría centralizar más operaciones en una sola cuenta y acceder a actividades reservadas hoy a entidades autorizadas. Los clientes ya reciben transferencias, pagan servicios, compran e invierten o piden crédito según cada producto; como billetera virtual, enfrentan límites frente a bancos tradicionales.

Acreditar salarios es uno de los cambios de mayor impacto: hoy operan con CVU y los bancos con CBU. Con licencia, cuentas bancarias con CBU competirían por las cuentas sueldo que hoy administran entidades tradicionales, permitiendo a quienes cobran en un banco y luego transfieren a Mercado Pago unificar operaciones. Captar esos depósitos también desafía a la banca, que usa fondos de clientes como fuente principal de financiamiento.

La licencia abriría más espacio al crédito: hoy hay préstamos selectivos según criterios y condiciones; como banco, nuevas fuentes vía depósitos bajo reglas prudenciales del Banco Central, con posible mayor variedad para personas y pymes, sin garantizar por sí sola nuevas líneas ni tasas más bajas para todos.

Las tarjetas de crédito son otro frente: estrategia para usuarios sin productos bancarios clásicos, integradas al ecosistema de pagos y e-commerce, con alternativas como tarjetas sin mantenimiento, promociones y beneficios en Mercado Libre, sujetas a anuncios futuros de la empresa.

Como banco también podría ampliar ahorro e inversión: a diferencia de billetera virtual, una entidad bancaria puede captar plazos fijos e intermediar dentro del marco vigente, sumando opciones para quienes administran saldos en la app. La licencia habilitaría, con autorizaciones, otros instrumentos —títulos públicos, Certificados de Depósito Argentinos (CEDEAR), servicios en moneda extranjera—, aunque no necesariamente desde el primer día.

Hoy Mercado Pago actúa como proveedor de servicios de pago: los fondos en la billetera no son depósitos bancarios por el solo hecho de estar allí, y los rendimientos sobre saldos siguen mecanismos de inversión propios de cada producto. Con licencia podrá ofrecer cuentas bancarias y captar depósitos en el régimen correspondiente, sin que todos los saldos existentes se conviertan automáticamente; la empresa definirá transición, productos y condiciones.

Conviene distinguir dinero en cuenta bancaria de fondos en instrumentos financieros: protección, riesgos y condiciones difieren. Antes de cambios, los usuarios deberán seguir las comunicaciones oficiales de Mercado Pago sobre cuentas y eventual migración de servicios.

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