Independientes del sector creativo encuentran ingresos corrigiendo fallos de contenido generado por IA
Miles de freelancers reciben encargos para pulir diseños, textos y videos hechos con IA; en Freelancer.com esas ofertas subieron un 87%, mientras caen los trabajos creativos tradicionales expuestos a la automatización.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Lisa, diseñadora gráfica freelance que vive en España, volvió a pintar con acuarelas y otras técnicas analógicas para sumar ingresos, aunque su oficio principal es digital. El detonante fue la inteligencia artificial (IA). «No sé si soy lo suficientemente buena como para sobrevivir al mundo digital», reconoció la joven.
Tras el lanzamiento de ChatGPT, en noviembre de 2022, su día a día se transformó: dejó de depender de encargos esporádicos y mal pagos de logotipos y packaging y empezó a enfrentar oleadas de pedidos para arreglar versiones generadas por IA. Mejorar imágenes borrosas y convertir diseños defectuosos en archivos utilizables forman parte de esas tareas; en 2025, concentraban entre el 60% y el 70% de sus ingresos anuales.
Los pagos eran bajos y, a veces, los diseños con IA llegaban tan erróneos que debía reconstruirlos desde cero. También le preocupaba infringir normas de derechos de autor. «Era un trabajo completamente carente de alma», comentó Lisa, que hoy se orienta a los «diseños hechos por personas».
Su caso se repite entre miles de trabajadores independientes. En plataformas de empleo ganó terreno el término «AI slop», empleado para calificar contenido de baja calidad producido con estas herramientas.
En Freelancer.com, las ofertas etiquetadas con expresiones como «corrección de IA», «alucinación de IA» y «error de IA» aumentaron un 87% hasta alcanzar 10.760 a nivel mundial entre agosto de 2025 y junio de 2026. Los rubros incluyen diseño gráfico, edición de video, corrección de textos y redacción de contenidos. Upwork registró un incremento del 70% interanual en la misma línea, y en Fiverr las búsquedas con la palabra clave «limpieza de IA» crecieron más de 20 veces entre 2023 y 2026.
El contraste tensiona el mercado creativo independiente. Un estudio publicado en la revista Management Science señala que las ofertas freelance expuestas a la automatización retrocedieron un 21% en los ocho meses posteriores al lanzamiento de ChatGPT, y que las tareas vinculadas a la creación de imágenes cayeron un 17% tras la llegada de los generadores visuales con IA; otra publicación difundida en Science Direct este año documenta pérdidas sostenidas en la misma dirección.
En paralelo, crece la cantidad de trabajadores que se vuelcan al empleo independiente mientras las empresas achican equipos y reducen contrataciones.
Matt Barrie, CEO de Freelancer.com, sostuvo que estos trabajos suelen encargarlos pequeñas empresas y emprendedores que usan IA para una primera versión y, al detectar errores, no disponen de herramientas ni conocimientos para corregirlos. «El contenido generado por IA necesita que una persona lo convierta en algo pulido y realmente utilizable», precisó.
Nathan McConnell, editor multimedia que combina lo independiente con un empleo de tiempo completo, empezó en 2023 a recibir encargos para editar videos generados por IA: eliminar reflejos en piezas inmobiliarias, mejorar locuciones con voces robóticas y corregir modelos 3D deformados. La demanda pasó de dos o tres proyectos en 2023 a entre ocho y diez en lo que va de este año.
No todos los pedidos son reparables: fallas físicas como sombras mal orientadas o animaciones que copian obra ajena sin permiso pueden hacer inviable el arreglo. «Ya le dije a un cliente que estaba demasiado descuidado. No hay manera de que pueda arreglarlo», indicó.
Aún no está claro si corregir errores del contenido generado por IA se consolidará como salida laboral sostenible. Kym Dunbar, escritora y editora independiente radicada en Australia, considera que buena parte de las tareas destinadas a darle un toque humano a esos materiales podría desaparecer en los próximos cinco a diez años, a medida que evolucionen los modelos. McConnell, en cambio, sostiene que la IA todavía requiere supervisión humana permanente para identificar fallas que podrían pasar inadvertidas para alguien sin experiencia. «Necesitamos personas que resuelvan los problemas que genera la IA», subrayó.


