Retiro de un defensor y denuncias por intimidación tensionan el juicio por el femicidio de Érika Álvarez
En la cuarta audiencia del juicio, Marcelo Cosiansi abandonó la sala tras advertir amenazas contra Felipe Sosa; la defensa de Justina Gordillo también acusó intimidaciones. El tribunal siguió con el debate pese al clima hostil.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La cuarta jornada del juicio por el crimen de Érika Antonella Álvarez se desarrolló en un clima tenso: Marcelo Cosiansi, letrado de Felipe “El Militar” Sosa, dejó la sala de audiencias después de alertar sobre presuntas amenazas dirigidas a su representado. Casi en simultáneo, quienes asisten a Justina Gordillo informaron intimidaciones contra la imputada y su familia. Aun así, el debate judicial no se interrumpió.
Cosiansi expresó temor porque Sosa, según dijo, estaría siendo presionado para no hablar en el proceso. Antes de irse, el defensor mostró una angustia evidente, en un gesto que impactó a quienes seguían la audiencia. Por ahora no se conocieron datos sobre el origen de esas supuestas intimidaciones ni sobre posibles autores, y tampoco trascendió de manera oficial si se tomarán medidas de protección.
La defensa de Gordillo confirmó que radicó una denuncia en el Ministerio Público Fiscal por amenazas recibidas por ella y por integrantes de su entorno familiar. No circularon precisiones sobre el contenido de esas intimidaciones ni sobre responsables eventuales. Las dos situaciones salieron a la luz en la misma jornada, aunque hasta el momento no hay elementos oficiales que permitan vincularlas entre sí. Quedará por indagar si las presiones provienen de personas relacionadas con el hecho investigado; en la causa aparecieron alusiones a una posible conexión con el narcotráfico, sin información confirmada que relacione esa hipótesis con las denuncias recientes.
El conflicto en la sala coincidió con el desenlace de una tercera jornada en la que Sosa había anunciado que prestaría declaración ante el tribunal y luego optó por guardar silencio. En esa audiencia el acusado pidió asistencia médica al decir que se sentía descompuesto. Matías Martínez, enfermero del servicio de emergencias 107, lo revisó y comunicó que sus signos vitales estaban dentro de los parámetros normales, de modo que podía permanecer en la sala. El abogado había vinculado parte de las reacciones del imputado con su estado físico y psicológico, atribuido a las condiciones de la detención. Según Cosiansi, Sosa lleva nueve meses aislado y permanece 23 horas por día dentro de una celda.
Pese a la salida del letrado y a las denuncias por intimidaciones, la cuarta jornada no fue suspendida y las audiencias prosiguieron. Resta ver si las defensas ampliarán sus presentaciones ante la Justicia y si se adoptarán medidas de seguridad para quienes intervienen en el juicio. Hasta ahora no hubo información oficial sobre custodias especiales ni sobre avances para identificar a los presuntos autores de las amenazas.


