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UIA exige encadenar la industria argentina con las megainversiones del RIGI

En una jornada sobre el RIGI, Martín Rappallini reiteró el respaldo de la UIA a proveedores nacionales de estándar global y al cronograma de la Mesa Minera, con revisión prevista para febrero de 2027.

· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

UIA exige encadenar la industria argentina con las megainversiones del RIGI
Martín Rappallini, presidente de la UIA.

La Unión Industrial Argentina (UIA) valoró la decisión del Gobierno nacional y de las provincias de organizar rondas de negocios que acerquen a las firmas con proyectos bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a las cadenas industriales de todo el territorio. En un comunicado, la entidad calificó esos encuentros como un primer paso imprescindible para una integración productiva que deba mantenerse en el tiempo.

El fortalecimiento de proveedores locales no ocurre solo ni se agota en reuniones comerciales sueltas: exige años de trabajo, planificación, intercambio continuo de información, capacitación, financiamiento, adopción tecnológica y un pacto sostenido entre grandes inversores, proveedores y Estado.

La UIA concurrió a la segunda reunión de la Mesa Minera junto a funcionarios nacionales, gobernadores, cámaras y empresas. Allí se rubricó un acuerdo para consolidar la minería como política de Estado, integrar proveedores argentinos en la cadena de valor y generar empleo formal capacitado en nuevas tecnologías. Para hacerlo medible, se acordó un esquema de compromisos con seguimiento y revisión fijados para febrero de 2027.

Martín Rappallini, presidente de la UIA, sostuvo en su alocución que el país enfrenta una oportunidad histórica vinculada a la minería, la energía y los grandes proyectos de inversión.

El verdadero desafío es transformar esa oportunidad en nuevas capacidades productivas, más empresas competitivas, empleo de calidad y conocimiento que permanezca en nuestro país

dijo.

Rappallini subrayó que minería y energía solo compiten con los mejores estándares internacionales si cuentan con proveedores de última generación, muy eficientes y capaces de entregar bienes y servicios de calidad global. La competitividad, agregó, se teje de forma sistémica: insumos, componentes tecnológicos, logística, servicios especializados, plazos de entrega e innovación. Incorporar proveedores locales no beneficia únicamente a la industria nacional, sino que resulta estratégico para la viabilidad de los propios proyectos.

Un proveedor nacional que alcanza estándares internacionales, que trabaja sobre su productividad y que está cerca de los proyectos puede convertirse en un socio estratégico. La cercanía, la capacidad de respuesta, la logística y el desarrollo conjunto de soluciones pueden generar ventajas competitivas muy importantes. Se trata de construir una relación en la que todos ganen
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afirmó Rappallini. A nivel global, los ecosistemas industriales más sólidos nacieron de la confianza entre grandes empresas y proveedores, lo que permite compartir datos, anticipar demandas, perfeccionar procesos y elevar eficiencia y calidad.

Por ello insistió en que quienes lideran los megaproyectos divulguen requerimientos técnicos, estándares, necesidades futuras y planes de abastecimiento, de modo que los proveedores nacionales puedan anticiparse, invertir y ajustar su capacidad productiva. En paralelo pidió políticas para acompañar a las industrias, sobre todo pymes, con capacitación, asistencia tecnológica, certificaciones, financiamiento e instrumentos que habiliten las inversiones para entrar en esas cadenas. Destacó el tejido industrial argentino, su capacidad técnica, experiencia y personal calificado, y la necesidad de condiciones que permitan explotar ese potencial frente a las nuevas exigencias.

Desde la UIA asumimos el compromiso de acompañar a las cadenas industriales en este proceso de transformación. Queremos contribuir a construir ecosistemas productivos de excelencia, donde las grandes inversiones estén rodeadas de empresas nacionales cada vez más innovadoras, eficientes y competitivas

señaló.

Nuestro objetivo no es simplemente que las empresas nacionales sean proveedoras por estar en la Argentina. Queremos que sean elegidas porque ofrecen las mejores soluciones, con calidad, tecnología, productividad y competitividad internacional. Esa es la integración productiva que tenemos que construir

agregó. Calificó las rondas como punto de partida de un trabajo de largo aliento que demanda continuidad, confianza y compromiso de todos.

Tenemos los recursos naturales, tenemos las grandes inversiones y tenemos una industria con enorme potencial. Ahora debemos construir los vínculos, las capacidades y las condiciones para que todo eso funcione como un verdadero ecosistema productivo. La competitividad se construye entre todos. Y cuanto más competitivas sean nuestras cadenas de valor, más competitivos serán los grandes proyectos y mayores serán las oportunidades de desarrollo para la Argentina

concluyó Rappallini.

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