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San Martín analiza la peor temporada en diez años y las correcciones imprescindibles rumbo a 2027

Dos cambios de mando, 23 altas y un plantel sin continuidad terminaron en el décimo puesto y sin Reducido. La dirigencia enfrenta presión social y un mercado decisivo.

· 5 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

San Martín analiza la peor temporada en diez años y las correcciones imprescindibles rumbo a 2027
El plantel de San Martín, en La Ciudadela.

El ciclo 2026 de San Martín de Tucumán cerró como el más flojo en diez años: quedó fuera del Reducido de la Primera Nacional en medio de vaivenes dirigenciales, rotación de técnicos y un proyecto que nunca encontró estabilidad. Ya piensa en 2027, pero antes necesita identificar con claridad qué se rompió. Las cifras son contundentes: al menos 23 incorporaciones, 17 bajas entre concretadas y anunciadas, cambio de esquema a mitad de campeonato y relevo de Andrés Yllana por Alejandro Orfila sin lograr regularidad. Más que una línea de trabajo, el año fue una cadena de experimentos.

La comisión directiva encabezada por Oscar Mirkin asumió el 4 de diciembre de 2025 y optó por una estructura con director deportivo. Facundo Pérez Castro armó el plantel y encaminó la contratación que llevó a Yllana al banco. En mayo, Mirkin respaldaba el modelo en voz alta: “Son 26 jugadores profesionales, todos de la misma jerarquía. No hay un grupo de titulares y el resto al banco: como dice el técnico, todos son titulares”, afirmó. Un mes después, Pérez Castro dejó el cargo; la función desapareció y, en pleno mercado, el área futbolística quedó bajo una Secretaría Técnica.

El 16 de enero el club presentó once refuerzos. Algunos, como Lucas Diarte, llegaron con gran expectativa —lo anunciaron con un “¡De nuevo en casa, Lucas!”—. En el transcurso del torneo se fueron siete futbolistas: Diarte, Facundo Pons y Elías López rescindieron; Tiago Peñalba se vendió a Hungría. De las 23 altas, trece ya se marcharon o no continuarán; de los once presentados en enero, apenas cuatro seguirán. Entre las diez bajas confirmadas falta oficializar la de Darío Sand, con contrato hasta diciembre de 2027.

El episodio más resonante fue la salida del capitán Nicolás Ferreyra, fichado como apuesta estrella del verano. Cuestionó las rotaciones: “Tenemos un entrenador que por ahí no mantiene una base de un equipo, que hace cuatro o cinco cambios por partido”. Al día siguiente lo apartaron con aval de la CD y acordaron la desvinculación. El conflicto evidenció problemas de manejo de grupo en dirigencia y cuerpo técnico y terminó con la expulsión de uno de los referentes.

En esa misma etapa de mayo, Mirkin pedía calma: “Tenemos una responsabilidad adicional como dirigentes: tener la cabeza más fría y entender que estos son procesos”. Un mes después, tras cuatro fechas sin ganar y un solo punto de doce posibles, la CD cortó el ciclo de Yllana, que había arrancado con nueve partidos invicto y cerró con cinco victorias, siete empates y cuatro derrotas en dieciséis encuentros. Tras el interinato de Hernán De Camilo llegó Orfila con una propuesta casi opuesta —presión alta y protagonismo— a mitad de torneo, sin pretemporada propia y, como reconoció la dirigencia, con un plantel pensado para otro estilo de juego.

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Orfila ganó sus dos primeros partidos y no volvió a encadenar dos triunfos. En diecinueve encuentros —incluido el 0 a 0 ante Colegiales, suspendido— sumó seis victorias, siete empates y seis derrotas: 43,86% de los puntos, por debajo del 45,83% de Yllana. Aun así, lo ratificaron hasta fines de 2027.

La conducción había hecho del vínculo con AFA una bandera; Mirkin fue elegido delegado suplente de la Primera Nacional. Ese peso institucional no se tradujo en resultados. El Tribunal de Disciplina rechazó los descargos por las expulsiones de Jorge Juárez y Nahuel Gallardo. Se sumaron fallos polémicos: el gol anulado a Álvaro Veliez ante Chacarita, el 3 a 2 invalidado a Diego Diellos en Jujuy, el gol en offside de Temperley y los dos penales de Adrián Franklin en Quilmes. La respuesta llegó tarde, casi siempre por comunicados. En septiembre, Mirkin descartaba “una intencionalidad aviesa o manifiesta”; después de Quilmes habló de errores “siempre en una misma dirección”. Faltó una estrategia unificada.

En la cancha, San Martín convirtió 39 goles en 36 partidos y empató catorce veces. En La Ciudadela ganó solo siete de dieciocho como local; como visitante perdió nueve. Dejó escapar ventajas ante Madryn, Rafaela y Gimnasia de Jujuy y, antes de la remontada ante Midland, había ganado únicamente dos de catorce duelos contra los ocho primeros. La indisciplina pesó: Juárez acumuló ocho fechas de suspensión. Hubo además tres roturas de ligamentos antes de junio y varias lesiones musculares.

El balance global fue 43,52% de los puntos, décimo puesto en la zona, primera temporada sin Reducido desde el descenso de Primera en 2019 y ausencia en la Copa Argentina 2027. Tras el empate con Colegiales, un grupo de hinchas increpó a Mirkin y le exigió “transparencia” y una asamblea extraordinaria.

El mercado de pases arranca con una Asamblea Ordinaria en noviembre, un padrón cada vez más exigente y un mandato que vence en junio de 2027. No hay margen de error: hace falta un plan que aguante los malos momentos, refuerzos que permanezcan y un plantel completo desde el primer día. El 2027 no comienza en enero: comienza en cada decisión de estas semanas.

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