Diego cumplió tras la muerte de Funes la promesa de la Ferrari que le había hecho en el hospital
Juan Pablo Funes relató la amistad de su padre con Maradona, las visitas del Diez en la internación y cómo, después del fallecimiento del delantero de River en 1992, el exjugador honró la promesa con un regalo para el niño.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

La relación entre Diego Maradona y Juan Gilberto Funes sigue resonando en el fútbol argentino décadas después. El hijo del recordado delantero de River, Juan Pablo Funes, compartió en detalle cómo se tejió ese vínculo entre dos figuras del deporte y de qué modo el Diez sostuvo, incluso tras la tragedia, una promesa pronunciada en los últimos días de vida del Búfalo.
El relato salió a la luz en el marco del cuadragésimo aniversario de la primera Copa Libertadores que River Plate conquistó, un hito en el que Funes fue una de las grandes referencias. Desde esa coyuntura, Juan Pablo reconstruyó episodios que la familia guarda con emoción y que muestran a Maradona más allá del escenario público.
El lazo entre ambos futbolistas se afianzó durante la Copa América de 1987, cuando compartieron la Selección argentina. Con los años, la cercanía dejó de circunscribirse a los entrenamientos y los partidos y se transformó en amistad personal profunda.
Cuando el Búfalo enfrentó los problemas cardíacos que terminarían con su vida, Diego acostumbraba visitarlo en el hospital. En una de esas jornadas quedó una escena que Juan Pablo describe como uno de los recuerdos más conmovedores de aquella etapa.
Según el testimonio del hijo, su padre despertó de un coma mientras Maradona estaba junto a la cama. En ese instante, Funes le contó que había soñado con una Ferrari roja.
La réplica del Diez no tardó. "Bueno, dale, ponete bien, recuperate, salimos de acá y la vamos a buscar", le prometió, según recordó Juan Pablo.
El delantero no logró recuperarse. Funes murió el 11 de enero de 1992, a los 28 años, y aquella conversación quedó entre las últimas muestras de afecto entre los dos amigos.
La historia no se cerró con el fallecimiento del goleador. De acuerdo con Juan Pablo, Maradona acompañó a la familia en los momentos más duros, estuvo presente en el traslado de los restos de Funes hacia San Luis, su provincia natal, y asumió un rol activo en la despedida.
Organizó un colectivo para que los amigos del futbolista pudieran viajar y también aportó dinero para cubrir gastos. Su presencia durante el velatorio marcó el recuerdo de quienes lo vivieron.
"No solo eso, sino que encima es él quien va al lado del cajón de su amigo", relató Juan Pablo al describir la actitud de Maradona en ese contexto.
Para el hijo del Búfalo, esa compañía demostró que el vínculo entre ambos no se limitaba al ámbito profesional. Diego había perdido a un amigo y eligió estar junto a los suyos en uno de los instantes más dolorosos.
El gesto que la familia recuerda con mayor fuerza llegó después del velatorio. Juan Pablo tenía apenas tres años cuando Maradona decidió hacer algo que mantuvo viva la promesa hecha a su padre.
El exfutbolista pidió que le consiguieran una juguetería, se trasladó hasta allí y eligió un regalo para el pequeño: una Ferrari roja, el mismo automóvil del que Funes había hablado durante su internación.
Aquella elección quedó grabada en la memoria familiar como muestra de cariño que trascendió la muerte del delantero. Aunque el Búfalo no pudo salir del hospital para cumplir aquel sueño, Diego encontró una forma de acercarle esa imagen a su hijo.
Al evocar el episodio, Juan Pablo subrayó lo que significó para su entorno: "El gesto de amor, de amigo más grande que yo conocí de una persona que pudo haber hecho por mi familia".
El testimonio vuelve a poner en primer plano el lado humano y solidario de Maradona y refuerza la memoria afectiva compartida entre dos nombres icónicos del fútbol argentino, en un momento en que el recuerdo de Funes y de la Libertadores de River vuelve a ocupar el debate deportivo.


