Atlético Tucumán, fuera de la Copa Argentina: la campaña copera enmascaró una crisis que vuelve al primer plano
La derrota por penales ante Platense en Salta cerró el camino a la final y a la Libertadores. Quedan dos fechas del Clausura y el club debe sumar para escapar del fondo del promedio en 2027.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Atlético Tucumán quedó eliminado de la Copa Argentina en Salta: cayó en la tanda de penales ante Platense en semifinales y perdió el pase a la final y a la Copa Libertadores. La definición se extendió hasta el quinto remate, en uno de los cierres más dolorosos posibles para un plantel que había convertido el certamen en el eje emocional del año.
Ni más ni menos que un golpe de realidad. Esa sensación domina al hinchado “decano” después de la semifinal. El recorrido que parecía de ensueño —la fuerte campaña en la copa— había permitido durante buena parte de la temporada sobrellevar los malos momentos en la Liga Profesional; ese alivio terminó entre lágrimas. También concluyó el éxodo hacia Salta, que reunió a miles de tucumanos y, horas más tarde, los devolvió por una ruta cargada de tránsito, bajo cielo encapotado y lluvia persistente, casi como símbolo de la desazón que atravesaban quienes siguieron al club.
La ilusión era enorme: pelear un título y volver a la Libertadores parecían al alcance. Antes, Atlético debía cumplir lo suyo en la cancha. Con el escenario armado y cerca de 10.000 hinchas empujando, no superó a Platense ni alcanzó la final. La caída en penales cortó, además, una euforia que había disimulado una floja campaña anual en el torneo local: apenas dos triunfos como local en el año.
El calendario no se detiene, pero en 25 de Mayo y Chile se avecinan días de reconstrucción. Sin la fantasía copera, toca mirar la situación sin autoengaños. ¿Qué llevó al club al fondo de la tabla de promedios proyectada para 2027? ¿Por qué tan pocas victorias en casa? ¿Por qué aún no clasificó a los playoffs desde que rige este formato? Eran preguntas que la Copa había relegado al fondo, aunque nunca desaparecieron.
La autocrítica tendrá que ser rápida y, al menos una semana y media, en paralelo con la competencia. Atlético conserva un objetivo deportivo concreto: las dos fechas que restan del Clausura. Este lunes recibe a Argentinos desde las 21.15; después cerrará la fase regular visitando a Banfield.
Sumar es urgente. Con 17 puntos, está a dos de Huracán e Independiente Rivadavia, que pelean por el octavo puesto —último que habilita playoffs—. El margen de error es mínimo: además de ganar, hará falta ayuda en otros resultados. El “Decano” necesita esos puntos para pelear la clasificación y evitar arrancar 2027 muy comprometido con el promedio del descenso.
Levantarse cuanto antes costará, pero no hay alternativa. ¿Cuánta energía le quedará a Julio César Falcioni para remontar al grupo? Es una de las grandes incógnitas del corto plazo. El entrenador no dio señales de querer dejar el cargo; en su última conferencia de prensa, de apenas 50 segundos, se lo vio agotado e irritado. Limitó el análisis del partido, felicitó a Platense y se retiró pidiendo disculpas.
Cuesta imaginar que un técnico con la trayectoria del “Emperador” renuncie antes de que termine el torneo. En un clima espeso tras la eliminación, corresponderá a la comisión directiva hablar con él para ordenar el cierre del semestre y, sobre todo, planificar el año que viene.
Por eso el golpe dolió tanto: no fue solo perder una semifinal. Quedaron atrás viajes, expectativas, sacrificios y la chance de convertir una temporada decepcionante en una de las más recordadas. Ya no habrá ingresos extra por una competencia internacional ni la vidriera de medirse con los mejores del continente. Tras otra cosecha pobre en la Liga Profesional, el club encara un 2027 en el que la permanencia aparece como preocupación central, sin otro foco al que mirar.
Aunque al principio resulte duro y frustrante, un choque de realidad puede marcar un punto de inflexión: obligar a revisar decisiones, reconocer errores y replantear metas. En el entorno “decano” confían en que ocurra. La Copa Argentina permitió soñar, pero no borró los problemas arrastrados; solo hubo meses en los que hubo algo más emocionante en lo inmediato.
Ahora toca cabeza fría: ganar el lunes, sumar para la permanencia y, si el margen lo permite, pelear hasta el final un lugar en los playoffs. Después habrá tiempo para una reconstrucción más profunda.
Como los hinchas que volvieron a sus trabajos tras una noche de ilusión y desconsuelo en Salta, Atlético también tiene obligaciones que ya no puede postergar. El sueño terminó; la realidad, en cambio, nunca se había ido.


