Un rosario tucumano, obra de Marcelino Marcaida, viajará al Vaticano para el papa León XIV
El arzobispo Carlos Sánchez llevará al Pontífice Pax per Rosarium, confeccionado en ónix negro con referencias a Lepanto y a la Virgen de la Merced; el Concejo Deliberante lo declaró de interés cultural.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

El orfebre tucumano Marcelino Marcaida terminó una pieza artesanal que el arzobispo de la provincia, monseñor Carlos Sánchez, entregará personalmente al papa León XIV. Se llama Pax per Rosarium —Paz a través del rosario— y funciona como obsequio identitario que condensa devoción y oficio local ante la expectativa de una visita del Santo Padre a América.
La idea surgió hace poco más de un año, en un intercambio entre Marcaida y su amigo Fernando Roldán. La posibilidad de que el Papa recorriera el continente los impulsó a pensar un presente representativo de Tucumán. Para darle marco institucional convocaron al presidente del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, Fernando Juri, quien acompañó el proyecto desde el ámbito legislativo capitalino.
"Nos surgió la iniciativa de poder generar una muestra, un gesto hacia él", recordó Marcaida. A partir de ese primer encuentro se abrió un proceso de varios meses entre investigación, diseño y trabajo manual. La simbología fue elegida con cuidado: el diseño remite a la batalla de Lepanto, en 1571, cuando el papa Pío V impulsó la Liga Santa; en una cara figura ese episodio y en la otra la Virgen de la Merced, patrona de la provincia.
Las cuentas son de ónix negro, material que el artesano describió como difícil de conseguir. En el centro incorporó un espiral inspirado en formas concéntricas de la naturaleza, buscando una impronta contemporánea. El trabajo no se redujo a reproducir iconografía religiosa: Marcaida tomó decisiones estéticas ligadas al mensaje que quería comunicar. Entre ellas, alterar la representación habitual de Jesús —un rostro de entrega y amor, sin corona de espinas—. "Cuando vos hacés una pieza no solamente copiás un diseño, sino que transmitís algo", dijo.
Marcaida estimó unos cuatro meses dedicados al diseño y al estudio de los elementos simbólicos; la materialización demandó otros meses más. El Concejo Deliberante respaldó la iniciativa mediante una ordenanza que declaró la obra de interés cultural. La pieza permaneció bajo custodia del cuerpo legislativo hasta un acto simbólico en el que pasó a manos del arzobispo Sánchez, quien asumió el compromiso de transportarla y obsequiarla a León XIV.
Para el orfebre, ese recorrido amplía el sentido del trabajo más allá de la autoría individual. "Ya dejó de ser una pieza. Es una pieza que está hecha por todos los tucumanos. Es como lo declararon, un regalo de todos los tucumanos", sostuvo. Elaborar una obra destinada al Papa, sin finalidad comercial, lo marcó de forma especial; el proceso también incidió en su vida espiritual. Aunque se define católico, afirmó que confeccionar el rosario le permitió una conexión con la fe que no había vivido así antes. "Fue extremadamente movilizante. Es inevitable no encontrarte con la presencia de Dios y que te atraviese. Literalmente me atravesó todo el proceso", relató.
Marcaida ingresó a la orfebrería con el maestro uruguayo José Araus, con quien se formó y sigue tomando clases. Resaltó la escuela que opera en la fábrica de Muñecas y San Martín, iniciativa que abrió el acceso a un oficio que históricamente circuló por circuitos más cerrados. Al principio trabajó sobre todo platería criolla, cuchillos encabados y rastras; con el tiempo orientó su práctica hacia la joyería fina y el trabajo con piedras.
Para él, metales y piedras tienen una nobleza propia y sirven para expresar sentimientos e ideas. "Genera ese interés de conectar o de expresar desde el corazón, de transmitir el mensaje que uno quiere bajar", explicó al hablar del valor simbólico de la orfebrería. Así, Pax per Rosarium condensa meses de oficio y una intención provincial que busca proyectarse en el Vaticano junto al gesto del arzobispado.


