Trump avala que la guerra con Irán influyó en la derrota republicana y sostiene que la intervención valió la pena
El mandatario estadounidense respaldó el planteo de JD Vance sobre el impacto electoral de la guerra con Irán y la suba de la nafta, pero ratificó la decisión militar y descartó arrepentimientos.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Donald Trump reconoció este miércoles que JD Vance acierta al relacionar la guerra en Irán con la derrota del Partido Republicano en las elecciones legislativas. Al mismo tiempo, defendió la intervención y descartó modificar el rumbo.
Las declaraciones se produjeron en el predio donde se levanta el salón de baile de la Casa Blanca, pocas horas después de que el vicepresidente difundiera un extenso post en redes sociales en el que cargó las pérdidas del partido contra la campaña contra Irán.
Ante consultas sobre ese mensaje, Trump le dio la razón a Vance: "Creo que es mayormente cierto porque subió un poco el precio de la gasolina a corto plazo", dijo.
Para el presidente, no fue la guerra en sí lo que molestó al electorado, sino el efecto inmediato sobre los combustibles. Esa alza transitoria del precio de la gasolina, explicó, pesó más que la decisión bélica de fondo.
En su publicación, Vance había sido contundente: "La razón real por la que perdimos es obvia para casi todos", señaló, apuntando directamente a la guerra en Irán como causa de las pérdidas del Partido Republicano. El vicepresidente fue más allá y lanzó un desafío a quienes respaldaron la intervención:
Si quieren argumentar que valió la pena, que perder el Senado por los próximos seis años valió la pena, entonces háganlo. Argumenten que fue un costo que valía la pena pagar. De acuerdo o en desacuerdo, eso al menos es honesto
Preguntado sin rodeos si la guerra valió la pena, Trump respondió: "Sí lo creo. Sí". "O sea, bueno, no tienes otra opción". Insistió en que, frente a la misma decisión, actuaría igual: "Al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, tendría que volver a hacerlo porque a largo plazo es la única respuesta". Y cerró: "No se le puede permitir a Irán tener un arma nuclear".
En su lectura, el conflicto con Irán persigue un objetivo estratégico que no admite negociación, pese al costo político inmediato: impedir que Teherán desarrolle capacidad nuclear. Reconoció el golpe en los precios de los combustibles durante la campaña, pero no mostró arrepentimiento.
Sobre el cierre de la campaña legislativa, negó lamentos: "Si yo hubiera estado en la boleta, habríamos ganado". Atribuyó la caída a la dificultad de trasladar el entusiasmo de sus actos a los candidatos republicanos en las boletas. "Esa fue un amor tremendo, fue bastante increíble", comentó sobre la recepción en sus mítines, aunque admitió que ese respaldo no se convirtió en votos para el resto del partido.
También justificó su acto en el estanque reflectante del Lincoln Memorial la víspera de los comicios, criticado como un cierre desconectado del electorado. Dijo que no lo concibió como discurso electoral, sino como una especie de "corte de cinta" inaugural.
Con el Congreso ya en manos demócratas tras las elecciones, se mostró ambivalente sobre la relación venidera: "Probablemente me lleve bien con los demócratas a menos que quieran ser destructivos", dijo, y subrayó que dispone del "poder de veto". La noche anterior había hablado de colaborar con la oposición; horas después publicó en redes una imagen con la palabra "VETO", en contraste con el tono conciliador de sus palabras públicas.
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