Copilota de 20 años alertó por mensaje sobre hielo y turbulencia minutos antes del Learjet que cayó en Florida
Nathalia Gadelha Filgueiras falleció con otras ocho personas en Palm Beach. A las 12:40 le escribió a su novio sobre el mal tiempo; diez minutos después no hubo sobrevivientes en el siniestro del jet privado.
· 2 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Nathalia Gadelha Filgueiras, copiloto de 20 años, murió junto a otras ocho personas cuando un Learjet 60 se estrelló el domingo por la tarde en una zona residencial de Palm Beach, Florida. Su padrastro, Thiago Corteleti, relató que minutos antes del impacto la joven le envió un mensaje a su novio: a las 12:40 escribió «Tengo turbulencia, tengo hielo». Diez minutos después la aeronave cayó y no hubo sobrevivientes.
El jet privado había despegado de Austin, Texas, con destino a las Bahamas. Cayó a gran velocidad, explotó al tocar tierra y dejó un cráter; autoridades evacuaron a unas 600 personas de la zona. El vuelo salió del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom rumbo a North Eleuthera, pero perdió el control y descendió casi 27.000 pies en aproximadamente un minuto.
En los registros de audio de los segundos finales se identificó al capitán Jeff Gregory, de 55 años, como la voz que recitaba el Padrenuestro. También se escucha a Filgueiras gritar: «Nos vamos a estrellar contra el suelo». Sus últimas palabras fueron: «¡Cuidado, Jeff! Cuidado. Santo cielo, se nos acabó el tiempo».
Filgueiras acumulaba más de 1.300 horas de vuelo y obtuvo la licencia de piloto privado en la secundaria, en octubre de 2023, antes incluso de tener registro de conducir. «Definitivamente lo cuento con orgullo porque la gente dice ‘no podés manejar’, y yo respondo ‘sí, pero puedo volar’», había dicho en otra ocasión. Solía publicar en redes imágenes y videos junto a su novio, con quien volaba a menudo.
Su madre, Camila Corteleti, confirmó la muerte de su hija en la explosión. «Le encantaba la libertad. Era completamente diferente ver el mundo desde la cima», afirmó.
Entre los nueve fallecidos había una familia de Texas: el empresario tecnológico Adam Robinson, de 44 años, su esposa Helen Sharp —artista ceramista— y sus hijas Bella y Emma; la niñera Anita María Cetina; los amigos Rachel Reed y Charmi Fehr; y los dos pilotos. Robinson era CEO de las empresas de software Retention y RB2B y había trabajado antes en Lehman Brothers y Barclays Capital.
Las autoridades siguen investigando las causas del brusco descenso. Hasta ahora no se reportaron heridos en tierra. El gobernador Ron DeSantis calificó el hecho como «catastrófico» y el secretario de Transporte Sean Duffy lo describió como «una tragedia horrible».
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