El riesgo país argentino supera los 820 puntos, en su techo desde octubre de 2025
Los bonos soberanos en dólares cedieron este martes y el indicador de JP Morgan trepó un 2%, hasta 821 puntos básicos, en medio de la volatilidad global por las elecciones en EE. UU. y el conflicto en Medio Oriente.
· 4 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Este martes el riesgo país argentino avanzó un 2% y se ubicó en 821 puntos básicos, el registro más alto desde el 24 de octubre de 2025, previo a las elecciones legislativas nacionales que consagraron al oficialismo. El empuje provino de nuevas pérdidas en los bonos soberanos en dólares, que profundizaron la consolidación del indicador por encima de los 800 puntos.
JP Morgan sumó 16 unidades en la jornada. La debilidad de la deuda coincidió con una rueda en la que Wall Street miraba de cerca las elecciones de medio término en Estados Unidos, las presiones sobre acciones ligadas a la inteligencia artificial y un escenario más tenue de acuerdo de paz en Medio Oriente.
En el mercado de bonos local, la mayoría de los títulos argentinos cerró con caídas superiores al 1%, con retrocesos más marcados en los plazos largos: el Global GD29 cedió 1,2% y el GD35, 1%. En renta variable, el MSCI Merval ganó 0,5% hasta 89.472 puntos; en dólares, en cambio, retrocedió 0,1%, a 54 unidades. Transener bajó 3,5% y Sociedad Comercial del Plata, 1,4%; BYMA subió 2,6% y Transportadora de Gas del Sur, 1,7%.
Los ADR de compañías argentinas en Wall Street mostraron resultados dispares, con descensos de hasta 2,1%. Loma Negra encabezó las bajas; le siguieron Grupo Supervielle (-1,7%) y Cresud (-1,5%). Entre las alzas destacaron Transportadora de Gas del Sur (+2%) y Banco Macro (+1,5%).
Las chances de un entendimiento en Medio Oriente se estrecharon después de que un funcionario iraní dijera que aún falta mucho para terminar la guerra. Estados Unidos, además, atacó la isla iraní de Qeshm y reavivó temores por una escalada y por el abastecimiento energético.
A inicio de semana el riesgo país ya había subido 2,3%, mientras los ADR argentinos en Nueva York llegaron a trepar hasta 12,8%. La consultora Outlier sostuvo que el país volvió a sufrir un castigo muy por encima del de sus pares y de otros índices, en parte por la caída del petróleo —dado el peso de la energía en el panel líder del Merval— y también por las expectativas vinculadas a las elecciones estadounidenses.
“A los activos locales no les importa tanto el resultado, sino cómo queda el gabinete post elecciones y si una derrota fuerte tiene consecuencias para los márgenes de libertad que tuvieron hasta acá Bessent y el Tesoro norteamericano”, explicó Outlier. La firma advirtió que, si el secretario del Tesoro estadounidense pierde margen de maniobra, podrían crecer las inquietudes del mercado de cara a 2027 y empeorar el desempeño de los activos argentinos; si los demócratas no logran el control de ambas cámaras, en cambio, podría llegar un alivio tras varias semanas de castigo relativo.
El mal desempeño local coincidió con una sesión volátil afuera. Wall Street cerró el lunes con más bajas que subas: el rebote inicial se desvaneció, el Nasdaq Composite cayó 1,1% pese a haber tocado +1,3% en la apertura, el S&P 500 retrocedió 0,5% —presionado sobre todo por tecnología— y el Dow Jones avanzó 0,41%.
Outlier destacó dos fuerzas que empujaron en sentidos opuestos. Una fue el petróleo, tras informar la agencia estatal IRNA que el líder supremo de Irán había autorizado el inicio de negociaciones diplomáticas con Estados Unidos; consultado sobre si retomaría los ataques después de la votación del martes, Donald Trump respondió que no. Esa señal, según la consultora, recortó de forma notable la prima de riesgo geopolítico, un movimiento amplificado por fondos trend following que redujeron posiciones compradas.
El otro factor fue una nueva ola de ventas en tecnología, en la previa de una semana marcada por las elecciones de medio término, los balances de AAPL y AMD y el informe de empleo del viernes. A las dudas sobre el financiamiento del capex del sector y la sustentabilidad de su modelo se sumó el componente político: si los demócratas toman el Congreso, el mercado ve más probable nuevas regulaciones e impuestos sobre la industria de inteligencia artificial, en particular la construcción de centros de datos.


