A los 80 años falleció Alan Jones, campeón de F1 en 1980 y rival histórico de Reutemann
Alan Jones murió el 5 de noviembre, pocos días después de cumplir 80 años, tras una enfermedad corta. Con Williams ganó el título de 1980 y en Brasil 1981 protagonizó con Carlos Reutemann uno de los episodios más recordados de la Fórmula 1.
· 3 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

Alan Jones, campeón mundial de Fórmula 1 en 1980, falleció el 5 de noviembre, apenas unos días después de cumplir 80 años. El expiloto australiano sucumbió tras una enfermedad breve, según confirmó su familia en un comunicado.
“Estamos profundamente apenados de anunciar el fallecimiento de nuestro querido Alan, que murió el 5 de noviembre tras una corta enfermedad”, reza el mensaje, en el que también subrayan su dedicación al automovilismo:
Alan dedicó su vida al automovilismo, construyendo un legado que perdurará a través de las innumerables personas a las que tocó en el camino. A través de sus logros, su pasión y su inconfundible carácter, dejó una huella perdurable en el deporte
Nacido en Melbourne, Jones heredó el amor por las pistas de su padre Stan Jones, vencedor del Gran Premio de Australia de 1959. En 1970 se instaló en Gran Bretaña para profesionalizarse y acercarse a la máxima categoría. Diez años después, al volante de un Williams, se coronó campeón del mundo y se afirmó como una de las grandes figuras de la Fórmula 1: sumó 12 victorias en Grandes Premios y comparte con Jack Brabham el honor de ser uno de los dos australianos en conquistar el título.
Dejó la competición en 1986, con 12 triunfos, 24 podios y cinco pole positions en su historial. Más tarde permaneció ligado al automovilismo desde la comunicación y otras tareas vinculadas al deporte.
Ante el deceso, la organización del Gran Premio de Australia destacó que el expiloto “ocupa un lugar especial en la historia” del automovilismo nacional, que su campeonato de 1980 motivó a toda una generación de seguidores y que su triunfo en el GP de Australia de ese año sigue siendo el último de un piloto local en su propia carrera.
Para el público argentino, Jones quedó indisolublemente ligado a Carlos Reutemann y a un conflicto que trascendió la pista. El 29 de marzo de 1981, en Jacarepaguá (Río de Janeiro), ambos integraban Williams: Reutemann aspiraba al título y Jones era el campeón reinante y el piloto número uno del equipo. Dos semanas antes, el australiano había ganado la primera carrera del año, en Long Beach.
En Brasil el santafesino se fue al frente y encaminó el triunfo. A siete vueltas del final, desde el box apareció el cartel “Jones-Reut”, orden de ceder el liderazgo al compañero. Reutemann ignoró la consigna, cruzó la meta primero y festejó en pista; Jones, furioso, se negó a subir al podio con él.
Tras la carrera, Reutemann afirmó no haber visto el cartel. “La carrera fue difícil porque llovía todo el tiempo y había que concentrarse en el auto para no cometer el más mínimo error”, relató. Jones desestimó esa explicación: “Creo que Carlos tomó una decisión de muy corto alcance con tal de ganar la carrera. Yo esperaba la decisión del equipo y por eso no ataqué en ningún momento su posición”. Y remató:
Ahora sé que, desde esta carrera, Reutemann es para mí lo mismo que correr contra Nelson Piquet, Gilles Villeneuve o Jacques Laffite. Es un enemigo más
El episodio pasó a formar parte del folklore de aquella Fórmula 1. Un año después, en el mismo Jacarepaguá, Reutemann corrió su último Gran Premio y cerró una carrera de 146 participaciones, 12 victorias, 45 podios y seis pole positions.


