Quilmes lo volteó con dos penales y San Martín necesita una cadena de milagros
Cayó 2-1 en el Centenario ante Quilmes por un doblete de Spetale en penales, con expulsiones de Orfila y Juárez y arbitraje cuestionado. San Martín necesita resultados ajenos y ganar ante Colegiales para soñar con el Reducido.
· 5 min de lectura Por Redacción Base Tucumán

San Martín de Tucumán cayó 2-1 esta tarde en el estadio Centenario ante Quilmes, en un cruce que lo dejó al borde del nocaut en el torneo. En una jornada marcada por la impotencia futbolística y un arbitraje cuestionable de Adrián Franklin, el equipo dirigido por Alejandro Orfila no supo sostener la ventaja y ahora depende de una seguidilla de resultados ajenos para llegar con chances a la última fecha.
“Matar o morir”, había dicho Orfila en la previa. Fue lo segundo: un San Martín impotente no encontró la contundencia necesaria pese a adelantarse, en una tarde en la que Franklin contribuyó decisivamente para que Quilmes diera vuelta la historia en el Centenario con dos penales —uno con polémica en la jugada previa y otro directamente inexistente— que permitieron a Aarón Spetale convertir un doblete desde los doce pasos.
El partido funcionó como una final entre dos contrincantes angustiados por motivos diferentes. Pese al gol inicial de Nicolás Castro, el local remontó en un duelo también signado por las expulsiones del DT Orfila y del volante Jorge Juárez. El 2-1 dejó al visitante dependiendo no de un milagro, sino de una suma de milagrosos resultados ajenos favorables y una victoria en la última fecha en La Ciudadela ante Colegiales para meterse en un Reducido a esta altura inalcanzable.
La derrota deja al conjunto tucumano casi sin chances de ingresar al Reducido: necesita una serie de resultados ajenos y ganar en la última jornada ante Colegiales. Perdió una final simbólica, quedó contra las cuerdas y hoy solo puede mirar hacia afuera del campo en busca de una cadena de milagros. El resultado confirmó el peor escenario para las aspiraciones clasificatorias del Santo.
Quilmes, tanto el equipo como sus hinchas, terminaron la tarde con una sonrisa amplia, sabiéndose bien distantes de Chacarita y Nueva Chicago, los más asustados con el terror del descenso en su zona.
De entrada, Orfila no la tuvo fácil ante la ausencia de sus mejores espadas. Con Bruno Cabrera suspendido, y Alan Cisnero y Mauro Verón lesionados, debió armar un rompecabezas complejo. Acertar en la formación inicial parecía inexcusable, porque a priori ponerse en ventaja como visitante ante un equipo con la soga del descenso al cuello suponía jugar lo que restaba del partido con un as en la manga.
Como se esperaba, después de la reducción de su sanción Nahuel Gallardo fue de la partida. Y el entrenador optó por mandar a la cancha a Matías “Caco” García, Nicolás Castro, Álvaro Veliez y Luca Arfaras. En total, cinco cambios con relación a los “11” que arrancaron frente a Midland. Fue una apuesta riesgosa. Orfila podría haberse inclinado por un doble “5”, con Santiago Briñone acompañado por Matías Ignacio García o Laureano Rodríguez para ganar en contención ante un oponente que claramente se le iba a venir encima de una u otra forma. Además, un volante mixto como Aníbal Paz estaba nuevamente a disposición y Jorge Juárez también debía esperar sentado en el banco, junto a un Gabriel Carabajal que para el técnico a todas luces había perdido la titularidad habitualmente ostentada.
El inicio sonrió al visitante. Ezequiel Parnisari despejó en la línea el remate de Agustín Bindella y, acto seguido, un lateral-centro de Víctor Salazar terminó en la red con el toque de Castro, ante el estupor de los hinchas de la “Cerveza”. Darío Sand también le negó el gol a Thomas Ortega.
La euforia inicial se derrumbó enseguida. El “Santo” se refugió muy atrás, en un terreno cortito, cerrando caminos para la penetración rival, pero Quilmes siguió yendo y yendo. Cuando Castro le cruzó la pierna al habilidoso Gonzalo Vega en el área, Franklin pitó penal y todo San Martín se le fue encima, reclamando un lateral mal cobrado en la jugada previa. Sin revocación posible, Aarón Spetale engañó a su ex compañero Sand y firmó el empate.
Apenas dos minutos más tarde, Orfila perdió la compostura en un reclamo y se fue del campo de juego expulsado y escoltado por efectivos policiales.
Hasta el final del primer tiempo, el conjunto de Emanuel Trípodi acorraló a San Martín, lo tuvo entre las cuerdas a base de temperamento y pelotas cruzadas.
Durante el entretiempo, el expulsado Orfila optó por desproteger el medio todavía más. Jugado por jugado, doble “9” con el ingreso de Diego Diellos en lugar de Agustín Graneros.
San Martín pareció entrar a jugar el complemento con un plus de energía. Pero Quilmes no se iba a conformar con el empate. La desfachatez del juvenil Vega siguió generando problemas.
Paz, Juárez y Gonzalo Rodríguez saltaron a la cancha buscando mejorar las perspectivas. Gabriel Vázquez sacó un disparo cruzado que casi rozó el palo izquierdo de Sand. El arquero Gonzalo Marinelli reaccionó en gran forma para despejar un tiro libre ejecutado por Briñone. En general la impresión era una: solo un error, de un lado u otro, podría cambiar el destino de un empate que pintaba sentenciado.
Franklin sumaba fallos menores cuestionables, normalmente favorables al local. Pero al final claramente inclinó la balanza para el “Cervecero”, cuando juzgó como penal la marca del “Turbo” sobre Bindella. Spetale tampoco falló esta vez. Un rato después Juárez también vio la roja.
Lo que bien empieza, muchas veces mal acaba: el paso de San Martín por el Sur del Gran Buenos Aires, en esta tarde gris, terminó siendo un tango desafinado, quizá el compuesto por Silvio Zalambani, que lleva por nombre “Triste, solitario y final”.


